lunes, 29 de agosto de 2011

VIDA

VIDA
No hay soles  como el nuestro. Todo es irrepetible en la naturaleza. Cada rostro, cada cuerpo, cada ser, hacen que detalles sólo puedan guardar aparentes similitudes, nunca semejanzas.
En cada nacimiento se repite la gracia de engendrar Vida en la plenitud del Amor, por Amor y para el Amor.
La pronunciación de un gen, nos permite apreciar las diferencias y conservar intacto ese potencial que se desarrollará plenamente si las posibilidades lo habilitan.
Cuando la ausencia se presenta y la espera es desolación, quedará su Obra.
¿Es ésta un hecho continuador que lo trasciende, como su espíritu?
¿Podrán todas resistir el arrebato del tiempo?
“El prodigio de la multiplicidad infinita en la estructura genética, hace de la esperanza la fuente inagotable para no padecer la finitud”.
Vilma Rafel—29/8/11-

No hay comentarios:

Publicar un comentario